Para algunos padres no es nada fácil hablar de sexualidad con sus hijos. La mayoría deciden obviar el tema para evitar preguntas incómodas, y no se dan cuenta de que así invitan directamente a los jóvenes a buscar información fuera de casa, muchas veces en lugares poco apropiados.

Normalmente la formación teórica de los padres no es muy amplia en este campo, pero sí cuentan con su experiencia y podrían resolver muchas dudas de sus hijos. Ante las preguntas sobre sexualidad, los padres tienen una misión muy importante, la de formar a sus hijos lo mejor posible para evitar que se generen problemas, como el bajo nivel de autoestima o de tipo emocional.

Lo más importante es contestar con naturalidad, del mismo modo que ellos preguntan. Ser claros y directos, y contestar la verdad en todo momento, sin miedo a que esto les pueda perjudicar, ya que las respuestas evasivas o inciertas sí pueden ocasionar grandes perjuicios. No hay que tener miedo a reconocer que uno no sabe una respuesta, al contrario, será un motivo de unión decirle al hijo que lo buscareis juntos y lo aprenderéis a la vez. No debemos frenar nunca la curiosidad en este ámbito, sino aconsejar desde la empatía y la comprensión, y no desde la represión.

Si un niño es más introvertido y no pregunta, no significa que no quiera obtener respuestas, de manera que debemos ser nosotros los que tomaremos la iniciativa y le explicaremos de forma natural los acontecimientos que se le pueden presentar o quizá ya se le han presentado.

Deberemos aclarar conceptos dependiendo de la edad. Entre los 24 meses y los 6 años les debemos explicar de una manera divertida y adaptada a su entendimiento las diferencias mujer-hombre, los órganos reproductores, el amor, etc. De 7 a 12 años les hablaremos del embarazo, de las enfermedades de transmisión sexual, la menstruación, de la masturbación, del coito, de las orientaciones sexuales, de los tipos de familias (uniparentales, heterosexuales y homosexuales, adoptivas), del placer y el orgasmo, etc. De los 12 a los 18 años, hablaremos del coito y cómo puede ser su primera relación sexual, los métodos anticonceptivos, los embarazos no deseados, riesgos de aborto, enfermedades de transmisión sexual, caricias o petting, respetaremos el deseo de intimidad y de consulta de erotismo y pornografía (curiosidad), fantasías sexuales, enamoramiento, sexo oral y anal y sus riesgos, verdades y mentiras sobre el sexo, la pastilla del día después, etc.

Si no nos vemos capacitados para afrontar estos temas debemos solicitar la ayuda de un profesional que nos asesore a nosotros y/o les forme a ellos en sexualidad de una forma abierta y natural. La formación en sexualidad no les hará más promiscuos, sino más seguros ante cualquier situación, y evitará muchos problemas futuros.