El sexo en el embarazo siempre ha estado en entredicho, por tabúes, religión, creencias o falsos mitos. A veces hemos escuchado que la penetración podría dañar al bebe, que el esperma masculino puede tener repercusiones sobre el feto, que el acto sexual en el embarazo es inmoral….. Lo cierto es que, si no se trata de un embarazo de riesgo, es totalmente recomendable practicar sexo durante la gestación.

La apetencia sexual en el embarazo puede disminuir, aunque depende del trimestre en el que nos encontremos, porque a partir del quinto mes suele aumentar por la estimulación que ejerce el peso del feto sobre la vagina. A pesar de esto, es frecuente que la actividad sexual disminuya,  sobre todo porque la mujer no se siente atractiva y deseable (aspecto físico) o por factores emocionales (alteración hormonal, falta de madurez mental, malestar por gestación no deseada, incertidumbre y ansiedad ante maternidad, etc.)

El embarazo distorsiona la frecuencia sexual, la capacidad para conseguir un orgasmo y la apetencia, pero no es sinónimo de abstinencia sexual ni mucho menos.

El gran problema es la falta de información o información errónea de las embarazadas y sus parejas, que se reduce a la que se les facilita en consulta con la matrona o el tocólogo (muchas veces insuficiente) o la que buscan ellos por otros medios (internet, familia y amigos).

La mujer sufre en esta etapa muchos cambios físicos y psicológicos, que a su vez van variando según el trimestre.

  • Físicos: En el primer trimestre son frecuentes las nauseas y vómitos, agudeza del olfato, aprensión por determinados olores y sabores, y somnolencia, provocan una disminución del deseo de la mujer. En el tercer trimestre estas molestias se superan, aumentando el deseo. Por lo tanto, con un asesoramiento postural adecuado, el sexo no sólo no va a suponer un problema para la pareja, sino que, gracias a que mejora la lubricación y hay una mayor vascularización genital y sensibilidad, puede ser muy placentero y beneficioso para madre e hijo, ya que segregamos hormonas beneficiosas para el feto. Esta situación se prolonga prácticamente hasta el último mes de gestación, en el que la movilidad con la que contamos se empieza a reducir, pero esto varía bastante dependiendo de cada mujer.

 

  • Psíquicos: En el primer trimestre, y sobre todo si se trata de madres primerizas, aparece miedo, temor y ansiedad, lo que provoca una disminución de la libido. En el segundo trimestre suele haber un aumento del estado de ánimo general, porque se atenúa el malestar del primer trimestre, se empiezan a notar los primeros movimientos fetales y se puede conocer el sexo del feto, lo que favorece las relaciones sexuales. En el tercer trimestre, los cambios físicos, muchos más notables que en los anteriores, pueden provocar una disminución de la autoestima y aumento de la ansiedad y nerviosismo por la llegada del parto (especialmente en el último mes), lo que provoca de nuevo una disminución del deseo sexual.

Hemos visto que los factores que más influyen en la apetencia sexual en el embarazo son varios y están muy condicionados por los cambios físicos y psicológicos que sufre la mujer en este periodo. Sin embargo, la desinformación, los mitos y tabúes,  o condicionantes sociales como la religión pueden influir negativamente para vivirlo plenamente. Contar con la ayuda de un profesional puede aclarar todas tus dudas y hacerte vivir un embarazo mucho más agradable.