La adolescencia es una etapa compleja de la vida, tanto para el que la vive como para la gente de alrededor. Se suman los factores físicos (hormonales, cambios) con otros factores psicológicos (necesidad de aceptación social, de sentirse mayor, de querer experimentar sensaciones nuevas, etc.).

Los padres a veces no saben muy bien cómo afrontar esta etapa, y dónde está el término medio entre ser demasiado autoritarios o demasiado permisivos. Lo que es evidente es que hemos olvidado cómo nos sentíamos cuando estábamos en esa etapa de nuestra vida y qué inquietudes teníamos entonces.

A grandes rasgos, podríamos clasificar a los padres en tres perfiles:

  • El padre autoritario, conseguirá que su hij@ jamás le cuente nada de lo que hace o siente, por miedo, y resolverá sus dudas fuera de casa o en sitios inadecuados.
  • El padre superprotector tampoco favorece al adolescente, ya que genera en su hijo inseguridad, timidez e incapacidad de tomar ninguna decisión sin su supervisión.
  • El padre permisivo, normalmente fruto de una inmadurez y despreocupación latentes, hace que su hijo confunda los roles y que a veces sienta que sus problemas no le importan.

La mejor manera de afrontar esta etapa de la vida del adolescente es ser empático y ponerse en su lugar, creando la suficiente confianza y cercanía como para que nos cuente sus problemas e inquietudes sexuales. Seremos permisivos en este apartado y escucharemos sin juzgarle todo lo que nos tenga que decir, pero poco a poco cambiaremos el roll y le solucionaremos las dudas de una forma consecuente y directa (si no somos capaces de hacerlo, podemos recurrir a un profesional). Previamente es necesario haber marcado unas normas, pero siendo lo suficientemente flexibles para que cuando surjan dudas o inseguridades pueda recurrir a nosotros.

Nuestra experiencia profesional nos dice que el adolescente normalmente cree que lo sabe todo acerca del sexo, y que su mayor preocupación es el embarazo, dejando a un lado factores tan importantes como la seguridad, las enfermedades de transmisión sexual, la violencia, el respeto, etc. Asesorándoles sobre ellos les ayudaremos a  disfrutar de una sexualidad plena y saludable. Deben conocer los tipos de cáncer que se pueden generar y aprender a hacerse exploraciones, los métodos anticonceptivos con sus ventajas e inconvenientes, y sus efectos secundarios.

Su sexualidad es su responsabilidad, y sólo ellos deciden con quién, cómo y cuándo desean mantener relaciones sexuales, sin dejarse influenciar por terceros buscando la aceptación del grupo. Esta responsabilidad ya les hace más adultos.