La adolescencia es una etapa en la que se combinan varios cambios en nuestra vida: físicos, hormonales y psicológicos. Por esto suele ser una etapa muy difícil, tanto para el adolescente como para los que le rodean.

Me encuentro con muchos adolescentes que creen que lo saben todo sobre sexualidad, pero la realidad es que es un tema que no se trata habitualmente en familia, y las respuestas suelen buscarlas en sitios inadecuados, como internet (páginas inapropiadas) o directamente en la calle.

Es bueno recordar que el desarrollo sexual del adolescente viene marcado por su infancia, ya que su crecimiento y desarrollo físico y personal no es un aspecto estático, sino que va evolucionando desde que nacemos hasta que morimos. Además, está marcado por todo lo que nos rodea a nivel social, emocional e intelectual.

Con frecuencia confundimos “pubertad” con “adolescencia”, pero son términos diferentes.

Etimológicamente pubertad significa cubrirse de pelo. Es un periodo que dura años y varía entre chicas y chicos. Se desarrollan algunas características sexuales, apareciendo las primeras menstruaciones en las chicas y las primeras eyaculaciones en los chicos. Los cambios en las chicas suelen ser aumento de estatura, ensanchamiento de la pelvis y acumulación de grasa en las caderas, modificación de órganos genitales internos y externos, aparición de vello púbico y en las axilas, aparición de acné, aumento del sudor y desarrollo de los pechos; y suelen producirse entre los 9 y los 13 años aproximadamente. Los cambios en los chicos suelen ser voz más grave, crecimiento, aparición de vello en la zona del pubis y las axilas, aumento del sudor, aparición de acné, ensanchamiento de hombros, desarrollo de fuerza muscular, aumento de pene y testículos, eyaculaciones nocturnas; y suelen ocurrir entre los 12 y los 14 años.

La adolescencia se refiere a los cambios psicológicos y de aptitud que se desarrollan con los cambios sexuales. Es el paso a la edad adulta y se desarrolla entre los 12 y los 20 años aproximadamente. La imagen corporal comienza a preocuparles mucho, por miedo a no gustar y no sentirse aceptados. Por ejemplo, es frecuente especialmente en las chicas el control del peso, pudiendo desarrollarse en esta etapa alteraciones alimentarias como la anorexia y la bulimia. También el desarrollo del pecho en las chicas genera ansiedad y vergüenza. En los chicos, el desarrollo testicular y del pene también les genera preocupación y ansiedad, por la presión social y el miedo a no estar a la altura.

Los cambios físicos son difíciles de aceptar en esta edad, pero si van acompañados de un desarrollo psicológico y mental adecuado serán más llevaderos. De otro modo, puede disminuir la autoestima, al gozar de menos prestigio dentro del grupo, generar inseguridad, y provocar burlas y desprecios en su entorno. Si el adolescente se ha educado con tabúes y falta de información sexual puede forjar sentimientos de culpabilidad y ansiedad, miedos por desconocimiento (a contraer enfermedades, a embarazos no deseados, a la idea de aborto), preocupación por sus gustos o conductas sexuales, inquietud por agradar y gustar al otro, aceptar el coito por presión social, o simplemente sentirse ajeno a cualquier peligro (“esto a mí no me va a pasar”).

La adolescencia tiene una larga lista de peligros por la vulnerabilidad del adolescente, y la desinformación puede ocasionar consecuencias serías, como embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual, abuso de pastillas del día después, problemas afectivo-sexuales, etc.

Es necesario que un profesional les guíe y les oriente, sobre cómo llevar a cabo esta etapa de su vida y cómo aceptarse a ellos mismos para ser luego aceptados por los demás.